Entrevista al escultor Santiago de Santiago.


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El escultor Santiago de Santiago nació en Ávila y se formó en su profesión en Francia, Italia y Japón.

A lo largo de su amplia trayectoria ha participado en exposiciones colectivas e individuales en todo el mundo, recibiendo premios tan notables como la Cruz Militar y la Medalla de Oro en 1982 y más recientemente la de al Mérito en el trabajo, entre otras distinciones.

Aunque su escultura es completa y variada también ha sido el encargado de haber realizado bustos de personajes del mundo de la política, la cultura, y en general personajes de transcendencia histórica.

Se vino a Madrid cuando era muy pequeño, y empezó a estudiar arte, aunque el arte real estaba en Roma y en Grecia por lo que no tardó, por sus propias iniciativas, en viajar a París, Roma, Marruecos, Japón, y varias ciudades de México buscando la magia del arte.

El escultor es un artista con sentimientos. Intenta expresar al público grandes emociones y todas las vivencias trascendentes dando lugar a la aparición de unas obras de arte de inigualable calidad, algo que no pasa de imprevisto para el gran público.

¿Qué es el arte para usted?

El grupo sanguíneo, lo que me hace vivir, lo que hace que me manifieste. El arte es la fuerza espiritual que tienen esos movimientos anatómicos. Es decir, es mi vida, hago arte porque no sé hacer otra cosa y el arte es lo que vivo y para lo que vivo.

¿Por qué surgió que usted, aun naciendo aquí, estudiase en el extranjero?

Vine a Madrid cuando era muy pequeño, y empecé arte, pero el arte verdadero estaba en Roma, en Grecia, etc. Como estudiaba por mis propias iniciativas, decidí viajar en busca del arte. El arte es sobre todo iniciativa, y yo la emprendí viajando y conociendo mundo. De ahí surgió mi estilo propio.

¿Qué es lo que más le inspira actualmente así como en su trayectoria profesional y artística?

El amor. Está en todas las circunstancias de la vida. El amor de una madre con su hijo, de una pareja, todo lo que sea amor. Entre el amor y el odio hay tan sólo un paso. Todo surge de la relación hombre mujer y la vida es eso. Intento que mis esculturas expresen ese sentimiento, parejas besándose y abrazándose, el amor define al hombre.

¿Y usted qué desea transmitir a su público cuando hace una obra?

¿Qué le diría a las nuevas generaciones que estudian Bellas Artes?

El autodidacta no usa consejos, va poco a poco investigando. Pienso que hoy en día no usan bien el concepto de necesidad de hacer. Porque si quieres hacer una cosa y no tienes con qué hacerlo, se debe inventar con qué material hacerlo y te aseguro que lo encuentras. Yo empecé así, y parece ser que ser autodidacta es ser un héroe, y es una ignorancia. Yo quise hacerlo todo perfecto y luego me di cuenta que cuando llevaba un tiempo tratando de descubrir una herramienta que yo mandaba hacer según mi idea, voy al rastro y me doy cuenta que llevaban haciéndola años y años, y me di cuenta que lo que yo quería hacer ya lo habían hecho o lo descubrieron otros. Caí en que estaba perdiendo un tiempo precioso, que podía haber hecho otras cosas mejores en ese tiempo. Ser autodidacta es un concepto que se ha extendido mucho pero yo lo extinguiría, para no gastar tiempo y energía en hacer cosas que ya están inventadas.

Grandes emociones. Vivencias trascendentes. Cómo viviría la gente una circunstancia, una vivencia. Tiene que haber sexo hombre-mujer para transmitir conjuntamente con la naturaleza. Lo que principalmente me gustaría transmitir es el contacto del hombre con la naturaleza, las vivencias humanas. En mi obra “La derrota” se transmite la vivencia de una chica que estaba destinada a ser campeona de esquí, yo la observaba por la tele, y justo cuando fue a dar el salto magistral, una vez ya en el aire, se le cayó uno de los esquís, se quedó sentada en el suelo con una cara de derrota que conmovía, esta es una vivencia con trascendencia que me inspiró.

¿Cuándo se dio cuenta de que tenía que dedicarse a esto?

Sin darme cuenta lo he ido haciendo. Los seres me provocaban emociones y quería representarlo. Es un poco cierto que los artistas nacen, no se hacen.

¿No pensó nunca en dedicarse a la pintura?

Realmente empecé pintando pero no era lo mío porque yo quería centrarme en aprender a esculpir. He de decir que además de esculpir no pinto, pero si escribo poesías, es otra manera muy curiosa de transmitir arte con la que disfruto.

¿Qué parte de su personalidad quiere reflejar?

Todo lo que puedo dar de sí. Todas las vivencias que veo. Cosas muy humanas, muy bonitas, amor, una madre con su hijo. No hay mejor manera de expresar el amor que a través de una mujer.

¿Cómo y cuándo surgió la idea de realizar las esculturas de la Familia Real?

Yo estaba en la directiva de “Salón de Otoño” en Madrid y lo inauguraban Los Reyes cada año. La confianza de los entonces príncipes se iba consolidando y ya había realizado dos bustos suyos cuando los Reyes se casaron. En cuanto tuvieron niños tuvimos la idea de hacer sus bustos.

Defina el arte en su vida.

Todo. Toda mi actividad. Mi pensamiento lo dedico a una faceta artística. Juego mucho con el alma. El concepto de alma de Platón. He esculpido torsos de mujeres porque aquí, según el gran filósofo, era donde se encontraba la segunda alma. El alma no es algo fijo, sino flexible.

Ángel Ludeña Martínez 3ºB

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