La verdad no tiene precio, ¿o sí?


“El juego de tu vida” engancha.

El programa presentado por la pluriempleada Emma García tiene una mecánica simple: un concursante se enfrenta a 21 preguntas sobre su vida, va superando niveles y si dice la verdad en todas, tal y como tendrá que determinar un polígrafo, gana 100.000 euros. Previamente, y según dicen, el concursante se ha sometido al detector de mentiras contestando a 200 preguntas. Aunque lo cierto es que todas las cuestiones son descubiertas por el programa, siempre y cuando el participante se las diga, de modo que si no quieres que se conozcan detalles tan escabrosos de tu vida, basta con no contárselos a la dirección del formato, eso sí, probablemente a mayor número de barbaridades más posibilidades de ser el elegido.

Hasta entonces no hay nada extraño o novedoso en el programa de Telecinco, pero basta con ponerlo un momento, para encontrarte con algo que no habrás visto hasta ahora.

Las preguntas a las que hacen frente los concursantes van desde ¿es cierto que has introducido heces de animales en la comida de tu familia? a ¿prefieres cotillear con tus amigas que mantener relaciones sexuales con tu marido?, a las que deben responder con los familiares, generalmente a los que hacen referencia las preguntas, delante, observando con detalle todo aquello que si no hubiese sido por el programa, probablemente nunca hubiesen descubierto, ya que no creo que a nadie en su sano juicio se le ocurriesen este tipo de preguntas.

Por otro lado, Emma García, que vale igual para un roto que para un descosido, pregunta con malicia y mete el dedo en la llaga siempre que puede, mientras intenta poner su cara de “intensidad” o “maldad”, según se vea, para dar credibilidad al programa, a la vez que utiliza su sonrisa “profident” cada vez que el concursante dice la verdad.

Con “El juego de tu vida” me pasa algo, que no me suele ocurrir a menudo. Si por algún casual, haciendo zapping, aparece en TV, ejerce una fuerza de atracción sobre mí que me deja pegado a la pantalla esperando conocer los detalles más avergonzantes de la vida de los concursantes.

Muchas veces me he preguntado, al igual que muchos otros, si las “cobayas humanas” que acuden son actores, ya que me cuesta pensar que alguien tenga tal número de trapos sucios, y lo que es peor aún, que este dispuesto a contarlos.

Por otro lado, también es curioso, que a pesar de que los familiares cuentan con un “pulsador” con el que pueden evitar que el concursante responda a una pregunta, prácticamente ninguno de los acompañantes lo pulsa.

Además, tampoco consigo entender como un participante es capaz de contestar a todo tipo de barbaridades, y en cambio, mienta justamente cerca del final sobre alguna chorrada.

Pocos han logrado ganar el premio, y lo cierto, es que no se si compensa, porque si lo que se dice es verdad, podrás tener 100.000 euros, pero probablemente te quedes sin nadie con quien disfrutarlo.

Así que a partir de ahora llevad cuidado, no vaya a ser que a cualquier conocido vuestro le de por ir, porque cuando un concursante entra en el programa, pocos son los que se salvan de las garras de Emma y compañía.

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4 pensamientos en “La verdad no tiene precio, ¿o sí?

  1. yomisma dice:

    de acuerdo en todo, pero sobretodo en estos puntos:

    “Aunque lo cierto es que todas las cuestiones son descubiertas por el programa, siempre y cuando el participante se las diga, de modo que si no quieres que se conozcan detalles tan escabrosos de tu vida, basta con no contárselos a la dirección del formato.”

    “Además, tampoco consigo entender como un participante es capaz de contestar a todo tipo de barbaridades, y en cambio, mienta justamente cerca del final sobre alguna chorrada.”

    “Pocos han logrado ganar el premio, y lo cierto, es que no se si compensa, porque si lo que se dice es verdad, podrás tener 100.000 euros, pero probablemente te quedes sin nadie con quien disfrutarlo.”

    lo he visto en un par de ocasiones y está clarísimo: ES UN ENGAÑABOBOS EN TODA REGLA, NO HAY QUIEN SE TRAGUE QUE ESTO ES CIERTO, sobretodo por el punto DOS que he copiado 😉

    • Hola Yomisma, pues lo cierto es que yo tampoco tengo del todo claro que sean actores… ya que me extrañaría bastante que Telecinco se arriesgase a que la pillaran… me inclino más porque deforman las preguntas y consiguen engañar al concursante para que falle. Un saludo

  2. Larisa dice:

    Texplico como me lo explicó a mí alguien de Telecirco, y anteriormente una psicóloga.

    Las preguntas ‘chorras’ en las que suelen fallar son preguntas de suposiciones. Es decir: el concursante no sabe con certeza la respuesta. Por ejemplo: “¿Te importaría que tu hija fuera prostituta, como tú lo fuiste?”, “¿Crees que tu marido te ha perdonado que le fueras infiel?” o “¿Volverías a ser infiel a tu esposa?”. Parecen, en principio, cuestiones mucho más fáciles que otras digamos ‘escabrosas’, pero en realidad son complicadas, pues no se basan en hechos, sino en intuiciones. Si al concursante le preguntas “¿Fuiste prostituta?”, lo sabe. Es pregunta sencilla. Si le preguntas por una suposición, puede fallar perfestamente.

    Por otro lado, a todo el que se sienta en esa silla se le somete no sólo al cuestionario ante el polígrafo, sino a una charla en apariencia banal. Tanto a él como a sus familiares. Ejemplo: “Hola, soy Pepito, tengo 31 años, vivo solo y no tengo pareha. Bueno, en realidad vivo con un perro. Llevo dos años sin novia”. “Pepito, ¿te masturbas?”. “Pues sí, suelo hacerlo, la verdad”. Todo correcto. Luego, en el programa, pregunta ante el polígrafo: “Pepito, ¿te masturbas con tu perro?”. La respuesta es SÍ. Pepito se masturba a solas en su casa, donde convive con su perro. Pero el concursante, a ojos de su familia y de la audiencia, queda como un zoofílico en toda regla.

    Tercer apunte. Uno del pueblo de al lado del mío fue. No se llevó un euro, pero contó alegremente cómo había robado dinero de la empresa de su padre. Sus padres, en Hefesto, le echaron de casa. Se dice, se comenta, se rumorea, que este chico acabó ingresado en el psiquiátrico de la provincia.

    (A mí también mencanta el programa). Abrazos gordos.

    • Hola Larisa. Lo que cuentas también lo he pensado muchas veces. Siempre que fallan son en preguntas que no se pueden demostrar… como bien dices, si te preguntan si eres prostituta, tu puedes probar si lo fuiste, en cambio, si te preguntan, como vi una vez, sentiste la muerte de tu padre, eso no tiene comprobación. De todas formas, muy buena explicación, sirve para aclarar conceptos. Un saludo

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